EL  CASTILLO  DE  LAS  GUARDAS

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El hombre ha estado presente en estas feraces tierras desde tiempos remotos. En su término se han hallado numerosas sepulturas dolménicas en el Cerro de San Antonio Abad. La conocida como Sepultura del Moro es un buen ejemplo de la riqueza sepulcral megalítica de la localidad. El túmulo de Las Lapas es también un vestigio funerario de extraordinario interés. Los yacimientos de serpentina y diorita, únicos en la provincia de Sevilla, atrajeron un prístino poblamiento de la zona. Tartesios y fenicios explotaron prontamente sus riquezas mineras, como las contenidas en la mina Admirable. Las numerosas monedas de la época de Trajano atestiguan la notable presencia romana en El Castillo de las Guardas, cuya posición geográfica lo vinculó a las grandes rutas diseñadas para el transporte de las riquezas metalúrgicas y ganaderas, que tiene en la Ruta de la Plata la principal vía de conexión cultural con el resto del territorio peninsular. 

Bajo la dominación musulmana El Castillo de las Guardas cobró cierto prestigio debido a lo estratégico de su emplazamiento y a las fortificaciones militares que defendían su plaza. Ostentó mezquita, cementerio y dependencias militares y administrativas del más alto nivel para su época. Entonces era conocida como Al–Muniat. Fernando III lo incorporará a la Cristiandad a mediados del siglo XIII. Durante los años inmediatamente posteriores, El Castillo de las Guardas continuará gozando de notable importancia militar al ser la continuación de la línea defensiva de castillos que entonces representaba la Sierra de Aracena. Su denominación tiene su origen tanto en esta circunstancia como en los servicios militares que eran prestados como vigilancia de las tierras situadas alrededor para controlar las incursiones enemigas (Guardas). No obstante, existe constancia documental de que la fortaleza de esta población se encontraba en el siglo XVII completamente derruida. El título de villa no le llegaría hasta mediado el siglo XVII, cuando los vecinos del pueblo compraron la jurisdicción merced a un Privilegio Real otorgado por el monarca Felipe IV. Tras un pleito interpuesto por la ciudad de Sevilla no será hasta 1674 cuando definitivamente la localidad adopte su denominación actual y haga firme la nueva situación jurídica. Las sucesivas crisis económicas provocarán la pérdida de la totalidad de las tierras comunales en las centurias venideras. La irrupción de la minería a finales del siglo XIX, cuyos yacimientos en muchos casos no eran explotados desde los tiempos de los romanos, convulsionará de nuevo su economía, convulsión que no obstante apenas durará un siglo, pues en 1963 cerraría la mina Admirable.

 

QUE VER:

Medio natural

 El Castillo de las Guardas atesora en su término considerables extensiones de dehesas y monte mediterráneo junto con algunas repoblaciones de eucaliptos. Recientemente se ha declarado el Paisaje Protegido del río Guadiamar, que pretende preservar los valores ambientales de este corredor natural entre Sierra Morena y las marismas del Guadalquivir.

 La Iglesia Parroquial de San Juan Bautista fue construida en el siglo XV. De estilo mudéjar aunque con elementos propios del arte gótico y renacentista, se levanta sobre una antigua mezquita derruida por un terremoto en el siglo XIV, y presenta una estructura un tanto fortificada.

De su rico interior sobresale su retablo mayor del siglo XVIII. La plaza de toros, cuyas gradas están construidas aprovechando la orografía de la zona, data del siglo XIX. Su forma ovalada, su construcción en piedra y el emplazamiento la dotan de un innegable atractivo. Tiene su origen en la procesión del toro Marcos, que se celebra durante la festividad de San Marcos.

 La fuente-abrevadero de la calle Román García es una excelente muestra de arquitectura popular rural andaluza.

Las aldeas de El Castillo son de una extraordinaria belleza y se han mantenido en un más que aceptable estado de conservación. Junto a la de las Cortecillas nace el río Guadiamar, que baña las tierras del Aljarafe y la lejana Doñana. Desde la época de la dominación romana sirvió durante siglos de autopista natural para el comercio de los minerales que eran explotados en las minas de la Faja Pirítica, así como los afamados vinos o el aceite de la comarca.

El área recreativa de El Lago, antigua fuente de la mina Admirable, cuenta con una zona de acampada y es lugar de esparcimiento para castilleros y visitantes, acrecentado en los últimos con la instalación de la Reserva Natural de El Castillo de las Guardas, una magnífica muestra de la puesta en valor del patrimonio asociado a la minería, que aprovechando las construcciones de la antigua explotación ha creado un parque de animales salvajes en semilibertad y un centro de ocio del primer nivel. El viaducto sobre el río Jarrama posibilitaba el paso del ferrocarril minero de la línea de Minas de Peña de Hierro hasta la Estación de Tejonera, permitiendo el transporte de mineral hasta la línea de Cala-San Juan de Aznalfarache. La Sierra de la Pajosa tiene el aliciente añadido de haber servido de refugio a alguno de los últimos bandoleros de Sierra Morena. 

 

CULTURA Y TRADICIONES:

La Romería en honor de San Juan Bautista, patrón de la localidad, llena de colorido el 24 de junio con una populosa misa campestre. También merece la pena acercarse a las fiestas de las entidades menores de población. Es el caso de la festividad de San Antonio de Padua en La Alcornocosa, la Inmaculada Concepción en el Arroyo de la Plata o las celebradas en honor de la Virgen de Fátima en la aldea de Valdeflores. La Semana Santa de El Castillo también goza de merecida fama. En ella destacan las procesiones de la Virgen de los Dolores, del Jesús del Gran Poder y del Cristo de la Misericordia. La festividad de las Cruces de mayo, las fiestas de agosto y el día del Corpus son fiestas muy arraigadas en esta población andaluza.

Durante la Navidad se celebra en El Castillo de las Guardas el Belén Viviente, conocido en toda la comarca. Se localiza en la zona histórica del castillo, junto al Torreón y concluye la navidad con la tradicional cabalgata de Reyes Magos a lomos de los camellos procedentes de la Reserva Natural de nuestra localidad.

 

Pero también las aldeas celebran sus propias fiestas:

 

·         Arroyo de la Plata. Romería en honor a la Inmaculada Concepción, en el mes de Mayo.

·         El Cañuelo. Romería en honor a la Virgen del Rocío, en el mes de Mayo.

·         Valdeflores. Fiestas en honor a Ntra. Sra. de Fátima, en el mes de Julio.

·         La Aulaga. Fiestas en honor de la Santa Cruz, en el mes de Julio.

·         La Alcornocosa. Fiesta en honor de San Antonio de Padua, en el mes de Julio.

·         El Peralejo. Fiesta local, en el mes de Julio.

 

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